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Parque Bambú

Hospedaje en un finca de Permacultura en Ecuador

Piet Sabbe y sus hijas Naomi y Maykin

Sobre Nosotros (Parque Bambú)

Mi nombre es Piet Sabbe, soy de nacionalidad Belga y vivo en Ecuador desde 1990. En 1995, compré 15 hectáreas de tierra degradada, agotada y despojada de vegetación, en las estribaciones occidentales de los Andes en el norte del país.

Parque Bambú se encuentra en el valle del río Guallupe, un pequeño afluente del río principal Mira que fluye desde la Sierra hacia el Océano Pacífico.

El nombre original de la propiedad era Bosque de Paz, pero puesto que “Bosque” y “Paz” se relacionan a menudo con cementerios en Ecuador (Bosque de Descanso, Jardín de Paz), decidí llamar la propiedad según lo que más la caracteriza: bambú (Parque Bambú).

Logo Bospas | Fruit Forest Farm & Lodge | Bosque de Paz

El 2 de octubre de 1995, planté el primer árbol. Nadie se había atrevido a cometer tal acto de rebelión en los últimos sesenta años, debido a que las leyes que regulaban la reforma agraria en los años 1960´s requerían que todos los árboles debían cortarse y ser reemplazados por cultivos para obtener el título legal de la propiedad.

Como resultado de esta regulación con visión a muy corto plazo, toda la zona había sido deforestada. Lo que alguna vez fuese un frondoso bosque tropical húmedo, es en la actualidad un paisaje de lomas peladas y estériles, apenas cubierto con un pasto áspero. Hasta hoy en día, los agricultores locales odian árboles – y no se les puede culpar. Para colmo, los agricultores incendian cada año las colinas.

De joven, viajé en los 1970´s a Israel, atraído por el slogan “Hagamos florecer el desierto”, con la esperanza de formar parte de un proceso de solidaridad conmovedora para enverdecer el desierto del Negev. Lo que encontré fue un fraude; los Israelíes acosan sistemáticamente a los Palestinos y roban sus tierras.

Su repugnancia hacia los Árabes está integrada en su sistema educativo, considerándoles como subhumanos, a tal punto que este lavado de cerebro profundo los hace ciegos para la cruel represión que sus líderes y militares imponen a los Palestinos. La situación es una reminiscencia de lo ocurrido a sus ancestros judíos en los años de guerra en Alemania. Salí indignado de Israel.

Lodges Cafeteria | Parque Bambú
Alumnos | Hospedaje | Parque Bambú

Años más tarde vine a Ecuador para trabajar como asistente técnico en una cooperativa de autobuses indígenas Quichua. Desde el primer día mi interés era el paisaje agreste pero hermoso de los Andes. Lamentablemente, como resultado del rápido crecimiento de la población y la tendencia a “desarrollar”, incluso en los lugares más recónditos del país, se destruyen paisajes prístinos, sin tener en cuenta su valor intrínseco o el servicio ambiental que pueden proporcionar para las futuras generaciones. Esta vez, no me estaba enfrentado a un desierto, sino a un paisaje que necesitaba ayuda, enfocándome en una minúscula parte del paisaje: mi propiedad.

En dos décadas he podido convertir mis 15 hectáreas de tierra, abordando al pueblo de El Limonal, en un oasis de verde, que contiene muchas especies diferentes de árboles, plantas trepadoras, bambúes y parcelas de tierras de cultivo.

Ofrecí a mis hijas una educación conectada con la tierra, un espacio educativo abierto, lleno de vida, desafíos y descubrimientos. Pero mi esposa no pudo apreciar todo eso; había desarrollado un desprecio absoluto por el estilo de vida rural, frugal, simple. Ella soñaba con TV por cable con pantalla grande, muebles de diseño sobre un piso de baldosa brillante y toda una serie de electro-domésticos que una familia adinerada supone poseer.
Se divorció y llevó a las hijas a la capital, donde se supone que la educación es mucho más decente.

Mi pasión por cuidar la tierra había crecido mucho más fuerte, y con la urgencia de cambio y la transición en mente, estoy convencido que mis hijas – y tantos otros jóvenes que salieron del campo por razones similares y otros – volverán y tendrán que aprender nuevamente a vivir de la tierra y la naturaleza.

De niño crecí en una zona densamente poblada de Europa, en una tranquila ciudad de clase media, en el momento del auge del consumo en los años cincuenta.

Pedaleando por el campo, vi hermosos paisajes convertirse en vertederos y llenarse de carreteras, supermercados y parques industriales.

Los arroyos donde solía pescar pececitos espinosos con mis hermanos, poco a poco se llenaron de aceite de motor, colchones apestosos y refrigeradores rotos.

Todo eso estaba mal y sentí que algo tenía que corregirse, pero ¿cómo?
Me presenté como voluntario a una organización que protegía las pocas áreas naturales que aún existían en esta densa red de hormigón.

Alumnos y Piet
Maykin mostrando la región
Moliendo los granos de café de la granja
Maykin, Naomi y Piet

Mi pequeña ciudad dormida de pronto se volvió “moderna” con la aparición de las primeras tiendas de moda, espectáculos musicales ruidosos y bolsas de plástico para las compras.

En un par de años, todos mis amigos conocían más logotipos de autos y sistemas de sonido que los nombres de árboles y plantas que crecían alrededor de la ciudad.

Y esto fue sólo el inicio de nuestra abundancia y nuestra alienación.

Sobre nosotros” es acerca de mí y de todas aquellas personas que han pasado por el Parque Bambú, los amigos, visitantes, aprendices, voluntarios, investigadores y turistas. Y sobre todo, mis asistentes locales que son personas de trabajo duro. Y ojala, un día… mis hijas.

Te invito a formar parte de “nosotros” para plantar algunos árboles, cosechar yuca y mango o poniendo tu iniciativa y tus habilidades en la práctica en el trabajo en Parque Bambú y las lomas circundantes.

Permacultura

Agricultura Regenerativa

Los frutos de la granja

En los años 1980, una pareja de viejos hippies me mencionó algo sobre permacultura; muy entusiasmados me dieron una descripción del Círculo de Madala, el Espiral de Hierbas y los patrones de diseño de permacultura. Todo eso envuelto en un aroma de pachulí y hachís, sus batas anaranjadas revoloteándose, como si fuera una copia de algún Gurú Hindú iluminado. Descarté a esta gente “Flower Power”, junto con su concepto de permacultura soñador e ingenuo. Sin embargo, sí acompañé a los hippies en sus protestas contra la guerra en Vietnam y contra las instalaciones nucleares en Europa.

Pero pronto me cansé de protestar y gritar y, más bien, sentí la necesidad de ser constructivo. Decidí colaborar con un grupo que preparaba pequeñas turbinas eólicas hechas de piezas de bicicletas de segunda mano, para ser enviadas a Etiopía. Después de su misión de dos meses, el asistente técnico que enviamos a África volvió con un mensaje asombroso: “En África utilizamos bicicletas desmontadas para ensamblar nuevas bicicletas, no para hacer turbinas eólicas… así que gracias, y todavía pueden enviarnos más bicicletas.”

Años más tarde, cuando yo estaba plantando los primeros árboles en mi propiedad, Parque Bambú, finalmente aprendí la versión correcta de la permacultura al asistir a un Curso de Diseño de Permacultura, dirigido por Jefferson Mecham, un amigo que estaba aplicando algunas de las técnicas de permacultura con familias indígenas, en el remoto pueblo Quichua de Chitachaka, en lo alto de los Andes.

Permacultura

En el Parque Bambú

Durante mucho tiempo creí que la tecnología era el camino a seguir en nuestro mundo, que teníamos que organizar nuestra vida cotidiana con la ayuda de nuevas técnicas, presionar el botón verde cuando la lámpara roja parpadea, que los circuitos electrónicos según la lógica “if…then” serían capaces de mantener los procesos bajo control. Trabajé en el negocio de la refrigeración industrial, congelando 50 toneladas de guisantes y zanahorias a menos de 30 grados, un mundo techno y totalmente artificial. La Permacultura me ayudó a ver claramente lo alienados que estamos con nuestras raíces de la naturaleza. La Permacultura nos enseña a seguir la naturaleza.

La pareja hippie se había centrado en algunos detalles pintorescos, sin embargo, la Permacultura es un viaje sin fin, mucho más allá de Espirales de Hierbas, de la sostenibilidad o la agricultura orgánica o de la vivienda de baja energía, aunque todos estos son, sin duda, parte de ella.

La Permacultura tiene como objetivo reorganizar nuestra sociedad de manera consciente y reflexiva, no como resultado de un desarrollo histórico sino seleccionando elementos, no sólo de las culturas tradicionales, sino también aplicando el conocimiento de la investigación científica. Por ejemplo: utilizamos el mulch como cobertura de suelo no porque nuestros antepasados siempre lo hayan hecho, sino porque ahora se puede dar una explicación detallada de cómo el mulch, la humedad, los microorganismos y los hongos mejoran la estructura del suelo.

Respetamos los árboles, no porque haya un santuario sagrado de Shintu (Japón) o un espíritu benevolente (África) en el bosque, sino porque comprendemos plenamente lo importantes que son los árboles y los bosques para la estructura de la vida.

La Permacultura trata de observar el mundo natural, reflexionar sobre nuestra dependencia de los

combustibles fósiles, sobre rediseñar nuestra sociedad sin esta abundancia de energía barata, y llegar a soluciones simples, pequeñas y lentas. “Menos es más” y “Pequeño es hermoso”.

Siempre he estado fascinado por los paisajes, porque te cuentan mucho, sobre su propia historia, sobre la historia de las personas que viven en el paisaje y cómo tratan su entorno.

Subí montañas y colinas, no para plantar mi bandera personal en la cima, sino para estudiar los valles debajo y cómo la gente los usa o… los abusa.

De la misma manera, un proyecto de permacultura bien orientado comienza observando las características específicas del lugar: clima, geografía, tipo de vegetación, historia humana y la interacción con el medio ambiente, suelo, presencia de agua, pendiente de la tierra, la presencia de vecinos o comunidades.

Mejorar

La estructura del suelo

Cualquier proyecto, negocio o corporación tiene que basar sus actividades en cuatro patas,
así como una silla reposa en cuatro patas, lo que significa:

1. Ser productivo

2. Ser económicamente lucrativo

3. Ser ecológicamente responsable

4. Ser socialmente justo

La mayoría de las empresas y las corporaciones reposan sólo en dos piernas, evitando la responsabilidad social y ecológica. Está en la naturaleza del capitalismo externalizar todos los costos que no están directamente relacionados con sus beneficios o que no les son impuestos por el gobierno. Las “externalidades” se definen como las consecuencias de una actividad industrial o comercial que afecta a otras partes sin reflejarse en el precio de los bienes y servicios vendidos.

Un ejemplo: durante muchos años Alteo Gardanne, una planta de procesamiento de bauxita en el sur de Francia, ha estado descargando lodos rojos de aluminio contaminante en el Mar Mediterráneo.

Al evitar el costo de procesar el producto de desecho, el beneficio de las empresas es mucho mayor y los accionistas están contentos (y ricos).

La virtud de la permacultura es exactamente tener en cuenta todos los aspectos de nuestras acciones y establecer una Cultura Permanente de Cuidado para la tierra, Cuidado para su gente y Compartir los excedentes.

Con estos fundamentos en mente, se puede configurar un diseño adecuado. Pero sea realista; si tiene que empezar desde cero, considere por lo menos cinco años de trabajo duro antes de que su proyecto se establezca firmemente en sus cuatro patas.

Me tomó mucho más de cinco años, pero finalmente Parque Bambú está funcionando en sus cuatro patas y es satisfactorio ver que he podido aportar a la economía local, dando trabajo a los campesinos locales: uso todo tipo de servicios tales como transporte, el soldador local, la costurera o el domicilio del restaurante en el pueblo.

 

También comparto mi experiencia con estudiantes visitantes y ONGs regionales y ofrezco visitas guiadas en la propiedad del Parque BambúNo intentaré definir aquí detalladamente la permacultura; eso se lo dejo a los que tienen una larga historia de enseñanza y publicaciones en este campo, empezando con los fundadores Bill Mollison y David Holmgren.

Sus escritos y entrevistas, y los de tantos otros después de ellos, se pueden encontrar en Internet, en librerías, en revistas especializadas, pero sobre todo en los cientos de lugares en todo el mundo, donde están aplicando los principios de la permacultura.

No me considero un “maestro de la permacultura”, pero aprendí una o dos cosas en los últimos veinte años. Estaré encantado de compartir mi experiencia en el Parque Bambú con usted.

Literatura recomendada de los siguientes autores:

Bill MollisonDavid HolmgrenEugenia GrassDarren DohertyWilliam HorvathGeoff Lawton (weekly blog)

Cultura permanente

de cuidado de la Tierra, cuidado de su Gente

Vetiver Ecuador

Vetiver, la solución perfecta para la permacultura. Mire nuestro video ahora.
Vetiver Website

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Parque Bambú Ecuador

Km 108 desde San Lorenzo a Ibarra

El Limonal | Imbabura | Ecuador

Teléfono: +593 (06) 3 016 606

Piet Sabbe